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Sobre el autor

Profesor de Educación Física. Analista deportivo desde 1986, Conductor y director del programa Fútbol & Cia. (ex 13ª0) en FM Del Sol, responsable de deportes de “Informe Capital” en TV Ciudad y columnista del Informativo Central de Televisión Nacional.

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LAS LÁGRIMAS DE JOSEMA

07.Jul.2018

Las lágrimas de los deportistas conmueven, lo saben bien los directores de televisión que las buscan para hacer primeros planos, quienes estamos en un estadio lo sabemos pues sentimos subir esa angustia hasta nublar nuestros propios ojos.

Todas conmueven, las de victoria y las de derrota, pero son estas últimas las que me llegan con más fuerza, siento que cargan con el dolor del esfuerzo sin resultado, con algo de vergüenza y con la ilusión rota, la suya y la de los que soñaron con ellos.

Lloran grandes deportistas, jóvenes deportistas, mujeres y hombres y en ese momento aceptan el abrazo protector de su entrenador o un compañero, que quiere cobijar la angustia que da la frustración de perder, de quedar por el camino, aunque todos saben que solo el tiempo da consuelo.

En ese momento llorar es lo único que la desagota y los que no lo hacen en la cancha, esconderán sus lágrimas bajo el chorro de la ducha.

Al finalizar el partido me pegó el llanto de los más jóvenes, la cabeza gacha de Godín, que nunca debería salir de una cancha con la mirada en el piso y se me nublaron los ojos, también se me rompía la ilusión.

Pero me llegaron especialmente las de Josema, porque no había terminado el partido y mientras hacía la barrera tras una falta que el mismo cometió, comenzó a dejar escapar sus lágrimas, lagrimas que sabían que no había vuelta y que no era necesario esperar unos minutos más
para salir.

Ese momento me mostró a un Josema que no conocía, no al pibe de Danubio, no al jovencito debutante en Eliminatorias ante Colombia, no al zaguero escudero de Godín. Me mostró un tipo crecido, maduro, que sabiendo lo que iba a pasar, descargaba su impotencia en el llanto y no en la violencia despechada que tanto tiempo tuvimos en nuestra selección.

Esas lágrimas son una nueva victoria, porque pese a que alguien twiteo que prefería que lastimara algún rival en vez de llorar, Josema, que probablemente tuvo en su historial tomar ese camino, ahora tomo el acertado, el que dignifica la derrota, reconocer que el otro fue mejor y saludarlo con dignidad.

Eso se llama valor.



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