El mes pasado se desarrollaron dichas jornadas organizadas por la Intendencia de Montevideo, cuyo objetivo central fue habilitar una reflexión interdisciplinaria e incorporando las diversas miradas que confluyen para asegurar verdaderamente una alimentación adecuada, una alimentación saludable.
Para ello es necesario asegurar el acceso a alimentos y habrá seguridad alimentaria cuando todas las personas tengan en todo momento acceso físico y económico a suficientes alimentos inocuos y nutritivos, respetuosos de sus preferencias y les permita desarrollar una vida activa y sana.
Por ello la importancia de la presencia en dichas jornadas de Uruguay Crece Contigo, la Comisión Honoraria para la Salud Cardiovascular, la División Salud y el programa Nutrición de la Intendencia de Montevideo, UNICEF, la Sociedad Uruguaya de Pediatría, la Organización Panamericana de la Salud, autoridades de varios Ministerios, el Frente Parlamentario contra el Hambre, la Asociación Uruguaya de Dietistas y Nutricionistas, así como el Programa de Nutrición del Ministerio de Salud Pública. Fue relevante la participación de invitados internacionales, especialmente Brasil.
El desafío de la alimentación en América Latina
Hay dos aspectos que son muy significativos.
Actualmente, en América Latina y El Caribe hay más de cincuenta millones de personas que padecen hambre; y al mismo tiempo, hay más de cien millones de obesos, de los cuales dieciséis millones son menores de veinte años, y esta afección viene creciendo a un ritmo terriblemente fuerte, sobre todo en la zona del Caribe.
La desnutrición de la infancia afecta el desarrollo físico y cognitivo, incrementa la vulnerabilidad a infecciones y, en el futuro, implicará un mayor riesgo de padecimiento de enfermedades no transmisibles en la edad adulta, tales como obesidad, hipertensión, diabetes y afecciones cardiovasculares, que condicionarán la expectativa de vida de quienes la padecerán. Entre los determinantes principales identificados de la malnutrición se encuentran, precisamente, la pobreza, el bajo nivel de escolaridad en importantes grupos de padres y madres, la falta de conocimiento en nutrición y alimentación, una excesiva publicidad de alimentos poco saludables y una mayor facilidad de acceso a alimentos de alto contenido graso, de azúcar y de sodio.
Una política más audaz para asegurar una mejor alimentación
Se reflexionó que, además de generar espacios de prevención y educación para una alimentación más saludable, también estudiemos lo que hizo Uruguay en la campaña contra el tabaco. Se trata de un mercado difícil de abordar y el problema de los alimentos de alto nivel de grasa y aceites saturados es muy serio, por lo que se requerirá analizar cuál será nuestro comportamiento con las industrias que están contribuyendo a que los índices de malnutrición se encuentren en aumento en el país.
La presencia del frente parlamentario contra el hambre de Uruguay tenía como objetivo dar a conocer el proyecto de ley marco de seguridad y soberanía alimentaria, aprobado en general por el Parlatino
La jornada finalizó con la firma de un compromiso para asegurar la prevención, la mejor alimentación en los sistemas educativos y en los lugares de trabajo, y ayudar a todas y todos a volver a cocinar, a preparar alimentos sanos, para bajar los índices tan alarmantes de desnutrición y malnutrición.
Diputada Bertha Sanseverino
FA-FLS-2121