Razonamiento improductivo
17.May.2006
Las dificultades que tiene el gobierno para instrumentar el denominado "gas oil productivo" son el corolario de una iniciativa peculiar. En El País del Domingo, Juan Andrés Elhordoy desarrolló con precisión los eventuales alcances de la medida. Antes de eso, deberíamos preguntarnos de qué se habla cuando se dice "gas oil productivo".
Por Gerardo Sotelo
¿Es que hay algún uso de este combustible que no lo sea? Descartando algún consumidor excéntrico, que compre y queme gas oil en el fondo de su casa sin ninguna finalidad ni sentido, ¿cómo podríamos usar el gas oil de manera no productiva?
Quizás usted haya sido de los ingenuos que se compraron un auto gasolero pensando que la relación de precios se iba a mantener. Tal vez sea de esos conductores domingueros que saca a pasear a la familia por la ciudad. Es probable que un domingo de tarde se lo encuentre en un parque comiendo pop acaramelado y tomando refrescos, deteniéndose en un shopping para comprar una camisa abrigada ahora que vino el frío, y volviendo a su casa al atardecer, no sin antes hacerse de esas empanadas que tanto le gustan pero que no siempre consume porque perdió el número del delivery. Si ese es su caso, el gobierno debería explicarle a los fabricantes, distribuidores y vendedores de pop, refrescos, camisas y empanadas que el gas oil de su auto no tuvo un resultado productivo.
Acaso el suyo sea el caso de tantos uruguayos que, ocasionalmente, pasan el fin de semana con la patrona en un hotelito del litoral o de la costa. Allá va Usted con su gasolero, comprado con tanto sacrificio, a recorrer las rutas de la patria, parando en estaciones de servicio, restaurantes modestos y hoteles de dos estrellas. Si este es su caso, el gobierno debería explicarle a los propietarios, empleados y proveedores de los comercios que visitó, cuán improductivo fue su consumo de gas oil.
Supongamos ahora que Usted es un avaro sin remedio y que sólo usa el auto los domingos para ir a visitar a su suegra. Va y vuelve sin gastar un peso más que el consumo de combustible. Aún así, el gobierno debería explicarle a los vendedores de lubricantes, cubiertas y repuestos que ese gas oil que Usted consumió no les resultó, a la larga, sumamente productivo.
Pero pongamos un caso extremo. Supongamos que Usted está harto de escuchar macanas pseudo económicas y decide poner fin a sus días. Sale y compra un par de litros de gas oil y se los toma. Usted se convertiría en un cliente prematuro de alguna funeraria, por lo que el gobierno debería explicarle a un conjunto de choferes, amortajadotes, administrativos y vendedores de lápidas, qué tuvo de improductivo su consumo de gas oil.
Así, razonando por el absurdo, nos encontramos con la verdadera perspectiva de quienes creen que algunas actividades son productivas y otras no lo son o lo son menos. Un conjunto de burócratas que ni siquiera pueden idear un sistema para administrar sus ocurrencias, pretenden decidir por nosotros cuáles son las actividades más productivas y meternos las manos en los bolsillos. Como siempre, la soberbia se disfraza de patriotismo para que no nos demos cuenta.
Gerardo Sotelo