Nada Que Ver

Nada Que Ver

Críticas, opiniones y caprichos de series de tv —sin spoilers-. Por Martín Otegui Piñeyrúa


Once razones para no ver The Walking Dead

02.May.2014

Once razones por las que es mejor huirle a The Walking Dead.

The Walking Dead es un éxito. A ver, hablando claro: es un exitazo. El fenómeno televisivo más grande de los últimos años, sobre todo si se tiene en cuenta que sale por cable y que sus temporadas no llegan a los veinte episodios. Consiguió lo que todas las series desean conseguir: que la mire todo el mundo. Los frikis y la gente de a pie. Además, por supuesto, de que es una mina de oro. Y, como hemos aprendido luego de ver al Real de Ancelotti destrozar al SiesBayernesbueno de Guardiola, los éxitos no se discuten. Hecha esta salvedad, les dejo mis razones por las que no puedo ver ni un capítulo más de The Walking Dead.

El punto de partida. El protagonista estuvo un mes en coma, así que cuando despierta no tiene ni idea de todo lo increíblemente catastrófico que vino a suceder justo cuando él dormía. Me suena de algún lado... pero no sabría decir bien de dónde... ¿Del 80% de la narración distópica? Ah, sí. Pero cuidado, que donde sigamos contaminando el planeta y calentando la comida en el microondas, el día que se despierte Schumacher le puede ocurrir algo parecido.

No evoluciona. Imagino el tablero colgando en la sala de guionistas (suponiendo que los hay). Los puntos de giro y los arcos de transformación de cada episodio reducidos a post-it con las siguientes inscripciones: "Aparecen los zombis". "Huyen de los zombis". "Olvidaron las armas" o bien "Olvidaron a alguien" o bien "Alguno dejó el horno prendido". "Vuelven a aparecer los zombis". ¡Se imprime, siguiente temporada!

Ausencia absoluta de lógica. Hasta la ciencia ficción más fantasiosa está regida por una lógica interna que hace posible que nos "creamos" lo que nos están contando. En TWD, no existe. Cuando a los guionistas (continuando con la suposición de su existencia) les convienen ciertas reglas, las respetan. Cuando no, las rompen. Y así la serie avanza como un caballo desbocado ante la increíble complicidad de su inmensísimo público. Pero bien que cuando lo hace Stephen King le caen con un hacha (ver Under the dome).

La trama "humana". Chico buena onda se queda con la novia de su mejor amigo, a quien creía muerto. ¡Basta, Einstein!

Truco de escuela número uno. En un universo apocalíptico, los únicos sobrevivientes deben formar una comunidad y aprender a convivir en armonía. Live together, die alone.

Truco de escuela número dos. Se pensaban que eran los únicos sobrevivientes... ¡pero no! Además de ellos, están los others. ¡Y son malos! ¡Guerra! 

Truco de escuela número tres. Cuando finalmente, y luego de una ardua expedición, llegan al último rincón a prueba de zombis... ups, explota por los aires. El doctor vejete que posee la respuesta que lo explica todo, muere. Pero antes de estirar la pata, le susurra la revelación al protagonista: Roooseeebud.

Los diálogos. "Huyamos de los zombis". "Quedémonos a pelear". "Te amo". "¡Pero si eres el mejor amigo de mi difunto esposo!". "El mundo se va a acabar, aprovechemos". "Tengo una enfermedad terminal". "Todo estará bien". "¡Eres mucho mejor padre que mi verdadero padre!". "Oh, no, zombis de nuevo".

No entiendo la lógica de los zombis. ¿Están vivos, están muertos? ¿Ni lo uno ni lo otro? ¿Por qué atacan a los humanos? ¿Por qué los quieren comer? ¿Por qué no se comen entre ellos? ¿Por qué son tan lentos pero siempre nos alcanzan? Nunca me convenció demasiado eso de que "solo un pequeño porcentaje del cerebro está vivo, y entonces...". ¿Y cómo se los mata? ¿Dándoles duro en la cabeza? ¿Y cómo estamos tan seguros de que esta vez sí murieron del todo? Yo, igual, toco madera sin pata.

Y en TWD todo está al servicio de los zombis. En esta serie, lo único que importa son los efectos especiales, y el maquillaje y el vestuario. Y los zombis, claro. Todo lo demás relativo a una obra audiovisual (el guion, las actuaciones, etc.) está en un tercer plano. No está mal, cada loco con su tema. Pero para ver seres humanos a los que les funciona una parte ínfima del cerebro, moviéndose torpemente, prefiero mirar Bailando por un sueño.

Y último pero no menos importante. A TWD le falta sexo. Digo, humor. Mucho humor.