"Al antisemitismo no hay que dejarlo pasar".
Lo recalca Jorge Jesús, sanducero, escritor, amigo de David Fremd.
"En la marcha, el silencio hablaba y decía: David, todos somos David".
Jorge Jesús, sanducero, amigo de David y de la colectividad judía de Paysandú , nos dice , entre en broma y en serio, que tiene tres oficios: vivir, albañilería y escribir. Y todo lo vincula con la memoria de David Fremd. Este es su testimonio, pocos días después del asesinato en su ciudad.
Jorge, confieso que no sé por dónde empezar...quizás por los escritos muy sentidos que publicaste esta semana en tu muro de Facebook, dedicados a la memoria de David...
Escribí sobre el David, y cómo el David mira en 18 de Julio lo que va ocurriendo por la avenida. Escribí en estos días sobre David Fremd porque éramos amigos.
¿De dónde vino esa relación?
En 1990 nosotros comenzamos a replantear la casa en calle Soriano, casi 19 de abril, y le hicimos la casa. Él me convocó. Pero antes de eso yo era albañil de Jacobo, el padre, al que le hacíamos trabajos en la tienda y en la casa. A su vez ellos nos vendían. Recuerdo una foto que don Jacobo nos mostró, de cuando era vendedor de verdura con un carro, que venían desde su origen en El Chacarero, acá en la ciudad. Todavía me acuerdo de la tienda de Jacobo, el padre, cuando tenían los rollos de tela en los estantes, y de la madre. De eso me acuerdo, de cuando éramos gurises. O sea, nos conocemos desde siempre. Mi relación es esa, con todos ellos, con el hermano y las hermanas, era el albañil. Luego de eso, donde nos tropezábamos nos saludábamos, esa era nuestra relación. Y como construimos la casa donde vive su familia, donde vivía David...son años de relación.
¿Cómo lo pintarías a él?
Muy jovial, una persona abierta. Lo matan por la espalda, lo acuchillan por la espalda, porque era incapaz de confrontar. En el fondo es eso lo que lo pinta a David: era una persona que de adelante no podías matarlo porque era un hombre jovial, bien, bueno, abierto, que elevaba las manos y saludaba. Unos días antes yo pasé por ahí, por Avenida España, en el auto, y él iba cruzando el cantero , y yo saqué la mano por la ventanilla del auto y él extendió la suya desde el cantero central de la avenida y nos saludamos. Me quedó esa sonrisa de David, un hombre abierto, ese es David. Un hombre muy querido, muy querido por Paysandú. Era un hombre que te regalaba vida, te regala esa sonrisa que nos quedó a todos nosotros, la jovialidad, el saludo, nunca te dejó plantado con la palabra, ese era David.
Mucha gente cuenta de lo generoso que era, también como comerciante...
Ah, sí, nunca te dejaba a pie David, siempre te ibas con el vaquero, la camisa, los championes, lo que vos querías, podías pagarle cuando pudieras.
Era un sanducero... Yo vi llorar a la vecina de puerta de David desconsolada, la vi en el velorio, pero desconsolada la señora... tiene un roble en la vereda y me acuerdo que cuando le hicimos la casa había que cuidar el roble. Yo le dije que se lo íbamos a cuidar y el roble está grande, inmenso, en la vereda de la casa de enfrente. Ese es David: grande como un roble y siempre verde, de hoja perenne. La sonrisa de él nos quedó a todos los sanduceros. Por eso fuimos, nos auto-convocamos a la marcha del silencio . El silencio hablaba y decía: "David, somos todos David".
Cuánto se puede decir con silencios. ¿Qué mensaje transmitió ese silencio?
Quedó bien claro que el antisemitismo no puede seguir acuchillando gente. La marcha del silencio es por la paz y repudia todo tipo de actitudes antisemitas que ocurren en la vida cotidiana, que llevan y desembocan, cuando aparece una persona mala, a que se use como reservorio de esa maldad toda una teología propuesta . Y gatilla esa maldad, y acuchilla. Entonces, al antisemitismo no hay que dejarlo pasar. Nosotros proponemos muy seriamente- y creo que hay que proponerlo, porque Uruguay tiene muchas herramientas para reverdecer la lucha permanente y cotidiana por la integración- la tolerancia entre las personas y contra el racismo. Desde Nuremberg hasta acá, desde fines de la Segunda Guerra Mundial, con todo el acontecimiento de las Naciones Unidas, Uruguay tiene un montón de cartas aprobadas, reversales y no reversales, aprobadas por el Parlamento, el gobierno y la sociedad, que son documentos de derechos humanos y de integración social permanente y de libertad de las personas para que Uruguay sea el hogar de todos. Nosotros tenemos para trabajar en la escuela pública, en el liceo, en la universidad, con esa documentación, que sale de las entrañas de la propia política internacional de Uruguay.
Estos comentarios tan ciertos que haces ¿significan que en la diaria , aunque lo que pasó es una excepción, no se aplica lo suficiente? ¿Hay que sacar algo de los baúles históricos de nuestro país para tomar medidas? Ahora detuvieron a ese joven de Salto, que azuzaba al odio nazi en las redes, y una amiga mía , profesora de historia , comentó: "¡Qué casualidad que un día después del asesinato de David Fremd lo encontraron a ese muchacho! ¿No sabían antes?", como diciendo que se sabe que están pasando cosas de incitación al odio en las redes pero no se toman medidas hasta que hay algo que conmociona, como esto de David.
No lo sé, pero no tengo dudas de que hay que sacar de los baúles, que están guardados, todos los valores de convivencia humana aprobados por Uruguay, hay que sacarlos, desempolvarlos y reverdecer su aplicación conceptual en la escuela. O sea, no es una cosa lejana el racismo, ocurre acá en Paysandú, ocurre en la familia de ese escolar donde los padres conocían a esta gente, al tendedero, al barraquero, a las personas hoy discriminadas de esa forma acá. Entonces, sí, hay que sacar de los baúles, porque tenemos herramientas.
Los distraídos con la asociación nazi permanente, empiezan con las cruces gamadas, con consignas extrañas, y se reúnen, como en el caso de ese joven, y no llaman la atención. Cuando vino el embajador de Israel, entre 2005 y 2008, se plantó un monolito de la intendencia en la Plaza Lavalleja, y ya ahí este hombre, el asesino de David, le increpó al embajador no sé qué, pero de forma ríspida. Él en ese momento era estudiante de magisterio. Ahí se le apartó para el costado, pero estamos hablando de hace años y estaba detectada esa persona como una persona agresiva.
Claro, se tendría que haber observado al menos qué pasaba con alguien así.
O sea, una cosa es expresar desacuerdos o puntos de vista divergentes, acá estamos en democracia y podemos hablar con respeto, pero otra cosa es la demencia, lo que pasa la valla de la demencia, la agresividad. Acá nos conocemos todos y este hombre hace rato que andaba proponiendo ese tipo de cosas. Entonces, claro que hay sacar del baúl la experiencia de los uruguayos para convivir y que se haga cargo del control de estas cosas quien se tenga que hacer cargo, porque tienen herramientas. Porque el asesino no era loco. La palabra psiquiátrico es muy bondadosa , es un regalo a la impunidad Por algo el juez lo procesó cómo imputable.
Jorge, hablas con una mezcla de preocupación por lo que pasó y orgullo por la forma en que sabes que Uruguay puede combatirlo....
Mirá, me siento orgulloso de ser sanducero, orgulloso porque en la plaza pública cuando terminó la Segunda Guerra Mundial mis padres me contaban del borbollón de gente que había festejando la derrota del nazismo...Fue en esta plaza, acá...Fue en esta plaza que se hizo la defensa de los valores de Uruguay por Leandro Gómez, y fue en esta plaza que se resistió a la dictadura por 15 días, y es en esta plaza donde la gente festeja, se alegra y se pintan las manos jugando y haciendo arte, y es en esta plaza donde se hizo silencio diciendo: "Nunca más". Y me siento orgulloso porque los sanduceros salieron, salimos y expresamos que existe más que la palabra valores en plural, el valor de la vida, con mayúscula, con la palabra David en este caso. Es un hombre que ingresó a la historia de Paysandú como sinónimo de paz, de sonrisa, de que esto no se debe hacer nunca más, y de que el racismo lleva a esto.
Hay que defender la estadía en la tierra, yo le hice la casa a David y a su familia, ¿cómo no voy a defender que ellos respiren el aire, que tengan libertad en la vereda, en la cancha de futbol, en la verdulería? Vamos, esto hay que pararlo, de entrada. Va a costar, pero hay que hacerlo. Porque también la colectividad judía nació de aquel encuentro migratorio de donde vinieron mis abuelos y otras gentes.Y ya entonces había un acuerdo tácito que ni siquiera se lo decían entre ellos porque apenas sabían hablar en español, de que había que vivir en paz, y se convivió más de un siglo y pico, llegamos hasta acá. Esta puñalada hay que pararla porque rompe la confianza en la convivencia histórica.
Claro...porque ahora fue un atentado antisemita, pero fue también un atentado contra lo que siempre simbolizó Paysandú.
Claro, es contra el valor de la vida. Ni en dictadura se hizo esto acá en Paysandú. A mí me detuvieron porque estaba contra la dictadura y me dieron de comer en el cuartel, pero no te acuchillaban en tu casa. Doy fe de eso. Se atentó contra el valor de la vida, y primero fueron los judíos.
Hay un conocido poema del pastor Martin Niemöller, luterano, alemán, anti nazi, sobre el peligro de que cada uno crea que a él no le va a tocar, dando a entender claramente que cuando hay odio, este termina siendo dirigido contra distintos sectores. En resumen dice magistralmente "cuando los nazis vinieron a llevarse a los comunistas, guardé silencio, porque yo no era comunista, Cuando vinieron a llevarse a los judíos,no protesté,porque yo no era judío, Cuando vinieron a buscarme a mí, no quedaba nadie que pudiera protestar".
Así es. Pero a su vez a ese poema acá en Paysandú se le dio esperanza con la marcha del silencio, porque no se trata de que al final del poema no haya más remedio, a la mitad del poema, queremos que no siga. Lo importante de la marcha del silencio es que le pone paréntesis a la desesperanza .
Y a las cosas hay que llamarlas por su nombre: este fue un atentado antisemita. Si no nombramos las cosas no adquieren la dimensión que tienen: es gravísimo esto, es gravísimo.
¿Te da miedo pensar que quizás pueda haber en la sociedad otros islamistas radicalizados, fanatizados?
La propuesta criminal recorre el mundo, nosotros no tenemos nada que ver con la propuesta del califato mundial, porque la palabra Paysandú, la andarán buscando todavía. La busca [Aníbal] Sampayo, la busca el David, la buscan los pintores, la busca Miguel Ángel Pías cuando hacía las crónicas de los orígenes de esa palabra, la buscan los historiadores modernos y los que se interrogan sobre los orígenes. ¿Qué tenemos que ver con esa propuesta? Nada. Y sin embargo nos meten la propuesta exterminadora. Y ese criminal encuentra un lugar en la propuesta criminal, no en la de otras religiones que dicen: "No matarás". Acá se está proponiendo matar a nivel ideológico global.
Entonces, claro que hay que estar alertas, por eso la importancia que tiene la marcha del silencio, que fue un silencio que habló todo esto. Ese es el punto: nadie se hizo el distraído en ese silencio, sabíamos que estábamos defendiendo la memoria de un buen judío, eso es clarito, y quien olvida, criminaliza la memoria, y al criminalizar la memoria criminalizás la huella de las personas.
¿Qué mensaje hay que transmitir hacia arriba, difundir por los cuatro vientos?
Que este atentado fue antisemita y hay que decir las cosas por su nombre, lo repito, para condenarlo y para que no ocurra más. Si alguien está preparado para hacerlo, que las fuerzas que controlan todo esto se preocupen un poquito más por protegernos. Ese es el punto. Y recurrir a la escuela pública, a la enseñanza media, a la terciaria, la universidad, y no hacerse los distraídos cuando se habla en esos púlpitos . Hoy el tema es la vida, porque estudiamos para hacer la vida, para hacerla bella, para que nuestros hijos, nuestros nietos y la gente sonrían y tengan protección de esa sonrisa, y que la plaza pública sea un derecho y no esté amenazada por la sombra del mal.
Muchas gracias. De corazón.
Gracias Ana.