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Ir, izquierda con un nuevo sentido

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Ir, izquierda con un nuevo sentido.

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¡El futuro ya se está militando!

13.Dic.2017

Luego de varios meses, concluye el Primer Congreso Ideológico del IR.

Luego de varios meses, concluye el Primer Congreso Ideológico del IR. Se desarrolló a través de cinco módulos temáticos, con charlas abiertas, talleres e instancias de debate virtual, como señalan nuestras bases de funcionamiento las resoluciones finales del congreso serán sometidas a votación en febrero de 2018. Muchas compañeras y compañeros de distintos espacios de izquierda aportaron ideas y propuestas.

Nuestra síntesis podría resumirse así:

La izquierda, en su búsqueda de construir la pública felicidad, debe seguir peleando por la libertad, y profundizar la lucha por la igualdad para hacerla posible.

Impulsaremos un programa de transformación de la sociedad, con un Estado que acompañe y apoye esa búsqueda de más igualdad. Para esto es necesario un modelo de desarrollo que genere las condiciones para una sociedad justa y sustentable a mediano y largo plazo. Los gobiernos frenteamplistas han logrado avances sustanciales, pero la crítica es fundamental para encarar etapas de crisis, con el objetivo de renovarse y avanzar.

Para no detenernos, es necesario Ir. Seguir construyendo una izquierda con un nuevo sentido. Entendemos que nuestra sociedad se estructura bajo los pilares históricos capitalistas, heteropatriarcales y racistas. Transformar esta realidad es lo que nos impulsa a hacer política. En este marco, creemos en las políticas públicas universales que tienden a alterar la actual distribución del poder en el mediano plazo. Las herramientas para redistribuir son diversas, entre otras: gravar la acumulación originaria de capital y su transmisión mediante un impuesto a la herencia, la universalización del sistema de cuidados y el acceso democrático a los medios de comunicación.

Para que las políticas distribuyan poder es necesario poner especial atención a los grupos sociales con mayor vulnerabilidad, con menos poder, con menos libertad: las mujeres, las juventudes, las personas privadas de libertad, las personas en situación de discapacidad, los y las asalariadas rurales, los niños y las niñas, la población LGBTIQ, las personas afrodescendientes, las trabajadoras domésticas y las personas que continúan excluidas socialmente sin acceso al empleo y segregadas territorialmente.

Son ejemplos específicos y heterogéneos, pero todos sufren la exclusión. Debemos implementar mecanismos efectivos para el cumplimiento de sus derechos. Debemos convencer a todas y todos los uruguayos de que este es el camino: más inclusión e igualdad. El mundo se enfrenta a una situación crítica: el actual modelo de desarrollo y consumo ha forzado el sistema global al límite, la tasa de desaparición de especies es 100 veces mayor que antes de la revolución industrial, el cambio climático es cada vez más visible, en breve habrá más plástico que peces en los océanos. Todo esto afecta a la población en general pero de forma mucho más aguda a las personas más pobres.

El modelo productivo actual debe ser discutido y revisado, dado que su viabilidad en términos ambientales y económicos no será sostenible. Éste debe tener como uno de los objetivos principales alterar la desigual distribución de los ingresos y la riqueza. El agronegocio, como base primaria de nuestra economìa, debe ser cuestionado. Ha sido uno de los motores del reciente crecimiento económico del Uruguay. Así se ha extranjerizado y concentrado la tierra, y no se han considerado cabalmente los impactos ambientales y sociales.

Es preciso regular esta actividad, alterando la lógica de que las externalidades las absorbe la sociedad, desde la expulsión de grandes masas a los rancheríos hace un siglo, hasta el impacto ambiental actual. Asumiendo que es posible otro modelo basado en un mayor respeto a los ciclos naturales y su relación con las personas.

El Frente Amplio debería avanzar en experiencias concretas de modelo agroecológico que garantice la soberanía alimentaria sin afectar los recursos naturales, respetando los derechos de las futuras generaciones a través de sistemas alimentarios sustentables.

Es impostergable para todos los sujetos sociales sin voz, la transformación de la Constitución de la República, que nos permita reformular la estructura de poder, los bienes jurídicos que se protegen, y cómo el Estado se hace cargo efectivamente de garantizar el goce efectivo de los derechos humanos para que estos dejen de ser letra muerta en un papel: como el acceso a la vivienda, a la salud o la no discriminación. La democratización del poder judicial es una herramienta necesaria para avanzar en este sentido.

Un proyecto de izquierda debe entender la educación desde una perspectiva emancipadora. La única forma de garantizar el derecho a la educación para todas y todos es a través de la defensa de la educación pública estatal, en contraposición a todo proyecto privatizador. El Ir reconoce las prácticas educativas transformadoras, que deben ser las bases para construir la educación que queremos. Defendemos la autonomía y cogobierno para toda la educación pública y remarcamos la necesidad de una Universidad de la Educación autónoma y
cogobernada.

Se requiere desarrollar mecanismos de diálogo con la ciudadanía. Una izquierda que dialogue, que reviva la idea que la política es la organización de la sociedad contra los poderes de facto, los económicos, los internacionales. Para ello también se requieren movimientos contestatarios y críticos, sin los cuales no hay democratización ni política posible. Vamos a defender al máximo la libertad de las personas y de los movimientos sociales, incluso la libertad de pelear contra nuestro proyecto.

Este congreso será un paso en ese camino de articulación y de construcción de un tejido social que respalde y profundice los cambios.

Reivindicamos un Frente Amplio donde la izquierda debata y genere una perspectiva común de futuro. El Ir se compromete a trabajar por una fuerza política moderna, apostando a incluir las nuevas formas de participación, y si es necesario cambiando la composición y la forma de elección de la Dirección. ¡Para las mujeres, la mitad del poder!

Apostamos a los tres pilares básicos de la construcción interna del Frente Amplio: la discusión fraterna en los órganos de la fuerza política, la decisión democrática que debe aportar al consenso como resultado final y el acatamiento disciplinado de la totalidad de sus integrantes cuando la decisión sea tomada. Esperamos particularmente de los sectores mayoritarios, el respeto de las minorías y la incorporación de los planteos al momento de la síntesis. O es con todos y todas, o no habremos cambiado nada.

Para nosotras sigue siendo tan importante el "cómo" como el "para qué". No hemos renunciado a las grandes discusiones: la igualdad sustantiva, la libertad colectiva, la distribución del poder, la justicia, la superación del capitalismo y del heteropatriarcado. El punto de partida es que un mundo mejor para todas y todos es posible. E imprescindible.

Esto se traduce en nuestras prácticas cotidianas como organización política. El Ir no acepta dinero de empresas para su financiamiento porque creemos que es fundamental apostar a desmercantilizar la política. ¡Que el tener no defina al poder!

Todos los ámbitos de representación y dirección política en el Ir son paritarios. La paridad mejorará la calidad de nuestra democracia, pero ante todo, es un imperativo ético. Por ello creemos que debe ser una acción afirmativa que tome la fuerza política en su conjunto. Empecemos por casa. Y ya.

Rechazamos el uso del poder judicial tal como se está dando en América Latina. Cuando este se adecua al contexto político defendiendo intereses de los más poderosos deja de cumplir su función, como es el caso de Argentina y Brasil.

Rechazamos la reforma en Brasil que retrocede dos siglos en materia de derechos laborales y seguridad social, al igual que rechazamos las propuestas del gobierno argentino en el mismo sentido. Queremos más derechos y no menos.

Condenamos firmemente el fraude electoral en Honduras, cuando las elecciones fueron realizadas en un clima donde el pueblo manifestó su voluntad en calma y en paz. Procesos de cambio como el que está sucediendo en Chile, reflejado en el Frente Amplio chileno, dan esperanzas en la contribución y construcción de un nuevo triunfo de la izquierda en dicho país.

Saludamos especialmente al movimiento de mujeres latinoamericano y su actual relevancia para la movilización ciudadana contra la avanzada de la derecha, para la politización de la vida cotidiana y como fuerza transformadora de la mirada que tienen las izquierdas. Con más feminismo, seremos más izquierda.

Por último, y como un tema central para nosotras, nos alarman las señales que el mundo adulto está dando sobre la niñez y la adolescencia en Uruguay. Particularmente, el país cierra el 2017 con un Proceso Penal más garantista para la población adulta, pero con un proceso para adolescentes mucho más duro. Es inadmisible. El sistema político, y particularmente nuestro Frente Amplio, tienen que asumir su gravísimo error, y corregirlo inmediatamente.

Construyendo colectivamente, con amor, compromiso, indignación, y responsabilidad, el futuro distinto será un hecho. ¡A militarlo!